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Logo de una sala de fiestas 
Barcelona, 1982 

Dicen que «por sus obras los conoceréis», y el caso fue que la discoteca más célebre de la Barcelona de los años ochenta, con Oriol Regàs al frente, me facilitó unas cuantas de sonadas. La tipografía de palo del logotipo la tomé prestada a los racionalistas radicales de la vanguardia alemana, y en cambio, la composición la imité de un cuadro de El Lissitzki, un constructivista todavía más radical y vanguardista. Todo muy años veinte, tal vez, pero ni los «locos» ni los del charlestón, sino los de las vanguardias artísticas més serias y comprometidas. En la planta superior estaban el bar y el restaurante, y en la inferior, la sala de baile y la música en vivo, al principio. El argumento lo ponían cada noche los clientes, y hasta no hace mucho seguía funcionando con el mismo éxito.

Fue el heredero natural del celebérrimo Bocaccio, un precedente del mismo empresario que regentaba el famoso restaurante Via Veneto de la calle de Ganduxer. En un manuscrito dactilográfico encontrado, según parece, cerca de Zaragoza, se habla de la gauche divine de los años de oro. Anteriores a Up & Down, recalaron allí al cerrar Bocaccio, que era el cuartel general de los elegantes socialdemócratas que al lado del franquismo parecían bolcheviques del año 1917. Hablaban bajito, medio por confidencialidad medio para no perderse del todo la música que sonaba, y el manuscrito confirma, con el estilo irreverente de un quintacolumnista, que la gauche divine tenía un poder aglutinante como grupo. Algunos de sus miembros más prestigiosos y cualificados todavía no se conocían entre sí, no se conocían «corporalmente», y la posibilidad del encuentro inesperado, cualquier noche, en algún lugar de los habitualmente frecuentados por la gauche divine, era para muchos, en esa época, algo realmente excitante. 

© 2016 Enric Satué