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Logotipo para la empresa sin ánimo de lucro
Cuina Justa Fundació Cassià Just
Barcelona, 2002

Uno de los monjes que llegó a ser abad de Montserrat, apadrinó hasta tal punto la iniciativa de organizar una industria de cocina, sin ánimo de lucro, para ayudar a disminuidos mentales procedentes de Sant Boi, aptos para trabajar, que cedió su nombre a la fundación creada con este fin. Su empuje y capacidad personal para entenderse con las piedras logró que los obstáculos, de haberlos, no lo parecieran. Lo malo fue que murió al cabo de pocos años, demasiado pocos como para dar el impulso definitivo a la industria de cocinar al precio más justo posible, para dar de comer al personal de empresas, instituciones y compañías de todo tipo, por grandes que fuesen. Por fortuna, fue sustituido por Joan Rigol, un ex sacerdote doctorado en teología y gestión y administración de empresas, político de larga y fecunda trayectoria, forjado en la misma fragua del fundador.

Sin ánimo de lucro, como es preceptivo en este tipo de iniciativas, la idea era conseguir hacer un proyecto explícito y coherente, sin tener que mirar por el rabillo del ojo lo que hacía la competencia, operación que estropea la mayoría de proyectos de diseño que empiezan bien el proyecto y acaban mal la ejecución, a causa de las interferencizs de aquellos que saben más que nadie.

La simbiosis entre el apellido del fundador y la razón de ser de la empresa es total. Aquí han hablado otra vez las palabras, y las hemos escuchado con total reverencia. Limpiamente funcional, como una patena, con una tipografía técnicamente irreprochable como la helvetica, y con una caja baja trabajadora y modesta, sin aires de grandeza, comprensible y cercana. Son virtudes o cualidades heredadas de los fundadores, y quizá es por eso que tienen un no sé qué de espiritualidad, al implantar las letras blancas como la nieve sobre un fondo de color un tanto litúrgico, redondo como un plato. En efecto, el morado representa para la iglesia la penitencia y el ayuno. O aquello que en la vida civil se le parece más: comer con moderación es una buena costumbre y una mejor señal. 

© 2016 Enric Satué