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Cubierta de revista (ilustración de Toni Payà)
El Temps, Publicacions del País Valencià
Valencia, 2007

En 1989, cinco años después de la aparición del semanario, renové radicalmente la imagen. Una década más tarde (a la que corresponde la cubierta reproducida), el rediseño también llevaba mi firma.

Una de las propuestas más radicales residía en la cubierta, en la que entre el guiño al lenguaje de los «cómics» y el guiño a la publicidad (estamos en un mundo de marcas y logotipos) las fotografías de actualidad tenían la medida de viñetas y en cada cubierta había un fragmento descomunal de una marca o logotipo popular, reconocido en el mundo entero, apelando a la lógica inapelable según la cual una empresa cultural sólo es posible si cuenta con el patrocinio de fabricantes de productos de consumo.

No decía nada nuevo, pero petendía decirlo de un modo inédito, atrevido y plásticamente remarcable. Pese a parecer nuevo en el panorama del diseño, hacía tiempo que la publicidad inspiraba el estilo de bastantes escritores de aquel periodo inquieto e innovador.

La voluntad de ordenar la información escrita y gràfica, planteando la maqueta en dos formas: una para el texto y otra para las imágenes, correspondía a la idea de evidenciar que se proponían dos lecturas y dos tiempos diferenciados que el lector separaría dedicándose a examinar cada bloque: ora el texto, ora las fotografías.

Conviene advertir que tuve mucho cuidado en la producción específica de un semanario: todo tenía que ser fácilmente interpretable y fácilmente maquetable, puesto que la maquinaria compositiva se ponía en marcha un jueves a primera hora de la mañana y se detenía el sábado a mediodía. No podían haber ni obstáculos ni filigranas.

Por lo que respecta a la tipografía, eran tiempos periodísticos determinados por la times, y como fuera que la revista se llamaba El temps, me pareció de perlas utilizarla, pese a que en el rediseño de 1999 opté por un palo seco rotundo y estrecho para poder disponer de un cuerpo mayor.

Distinguir la revista gráficamente significaba no parecerse a ninguna otra, pero sin necesidad de hacerla extravagante. Ya entonces era la única revista semanal en catalán que sobrevivía en el mercado, y afortunadamente hoy, más de veinticinco años después, la revista sigue en las mismas condiciones. ¡Y que sea por muchos años!

© 2016 Enric Satué