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Diploma para la
escuela privada Aula
Barcelona, 1990

Con el juicio con el que juzguéis seréis juzgados, y algo parecido debía decirle en 1990 al exigente señor Pere Ribera, director de la escuela Aula y célebre por su carácter autoritario y su muy tozuda determinación, después de ver los diplomas convencionales que tenía desperdigados por la mesa de juntas, pertenecientes a las mejores escuelas internacionales, tratando de explicarme lo que deseaba: 

—Mire, señor Ribera, yo le voy a hacer un proyecto como a mi me parezca. Si le gusta, bien, entonces hablaremos de negocios. Si no le convence, lo dejamos correr y tan amigos. 

Y una vez vista la maqueta hablamos de negocios, ya lo creo que si! 

El argumento era muy fuerte, pues pese a combinar tradición y modernidad, virtudes que caracterizan el modelo de enseñanza de la escuela, lo hacía de un modo nada convencional para ser un diploma. 

Y no solamente le gustó el diploma al estimado señor Pere Ribera, director de la escola Aula y célebre por su carácter autoritario y su muy tozuda determinación, sino que tuvo vida propia, ya lo creo que si, pues mandó hacer una tirada extra para repartirlos entre todos los graduados en la escuela, hiciese un año o veinticinco, que aquel mismo año celebraban el aniversario, uno de los cuales extendido a nombre del ex alumno Pasqual Maragall y otro a nombre de un tal Artur Mas, entre muchos dignos representantes de las ciencias, las artes y las letras (pero sobre todo las ciencias).

El señor Ribera, al margen de ser el fundador y director de una escuela de gran renombre en Barcelona, daba clases como profesor de plástica. Por lo tanto, era un entendido en la materia, y a buen seguro que la innovación del diploma le entró por los ojos, por los ojos de profesor de plástica, sin duda, pero también por el corazón, puesto que a la cita que me ayudó a encontrar el poeta Jordi Sarsanedas (no recuerdo si procedía de un canto de la Eneida), que hacía de subdirector, aparecían en latín las palabras «párvulos» y «aula». ¿Qué más podía pedir el señor Ribera de un diseñador que no podía creer que no hubiese estudiado en Aula?  

© 2016 Enric Satué